Una vez que la aplicación está desplegada y el proyecto oficialmente cerrado, el trabajo de comunicación no ha terminado. El éxito de una transformación se mide a lo largo del tiempo: es importante asegurarse de que los nuevos usos se adopten de manera sostenible, que los beneficios sean visibles y comprendidos, y que la organización no recaiga en sus antiguas prácticas. La comunicación juega un papel clave aquí para mantener el impulso, fortalecer la comprensión y empoderar a los equipos para que adopten plenamente la transformación.
Después del despliegue, es esencial continuar recordando a las personas el significado de la transformación y los beneficios esperados, tanto a nivel colectivo como individual. Este recordatorio regular evita que el proyecto sea percibido como un simple paso técnico y ayuda a consolidar la convicción de que el cambio es sostenible.
La coherencia del mensaje se refleja en:
Consolidar una transformación también significa asegurar que cada usuario encuentre su lugar en el nuevo entorno.
La comunicación puede apoyar promoviendo:
De esta manera, la comunicación complementa las acciones de los equipos de gestión del cambio y formación, destacando los éxitos y estandarizando gradualmente nuevos usos.
Si los patrocinadores y embajadores juegan un papel clave antes y durante el proyecto, su papel es igual de crucial después.
Ellos son quienes pueden:
Al integrar la comunicación en la vida cotidiana, evitamos que la transformación siga percibiéndose como un esfuerzo puntual vinculado al proyecto y la convertimos en una nueva realidad duradera.
Consolidar la transformación no se trata solo de repetir los mensajes del proyecto, sino de incorporarlos en la vida diaria de los equipos, destacando éxitos concretos, apoyando los usos y confiando en los referentes internos. Es esta continuidad la que garantiza que la transformación, más allá del despliegue técnico, se convierta en un éxito organizacional duradero.