Desde el comienzo de un proyecto, es esencial comunicar claramente su visión y dirección. Afirmar la dirección general, explicar por qué se lanza el proyecto y su impacto en la organización ayuda a crear una comprensión compartida. Los patrocinadores desempeñan un papel clave al dar credibilidad al mensaje y servir de ejemplo, mientras que una comunicación amplia y regular ayuda a mantener la adhesión y el compromiso a lo largo del proyecto.
Para que la visión sea comprendida y compartida, es necesario demostrar el valor concreto del proyecto para cada audiencia. ¿Qué beneficios puede esperar el grupo, un determinado departamento, o cada individuo ? Adaptar el tono y los ejemplos según la audiencia te permite responder la pregunta clave para cada audiencia: "¿qué gano yo con esto?"
Este enfoque fortalece la comprensión, el apoyo y la apropiación del proyecto.
La comunicación sobre la visión no termina en el inicio. Es importante reiterar y recordar regularmente a los demás los objetivos y la dirección del proyecto a través de boletines, reuniones, comités directivos y otros medios.
Estos recordatorios permiten que todas las partes interesadas permanezcan alineadas, a pesar de la complejidad o duración del proyecto, y aseguran que todos mantengan una visión general coherente.
Los patrocinadores y la dirección continúan personificando el proyecto al dar peso al mensaje y intervenir en etapas clave. Los representantes de campo y embajadores traducen la visión en acciones concretas, transmiten los mensajes y contribuyen a movilizar a los equipos.
Esta combinación garantiza que la visión sea comprendida, integrada y compartida en todos los niveles de la organización.
Una visión clara y compartida transforma los mensajes en compromisos concretos. Ayuda a unir a los equipos y mantener la adhesión durante todo el proyecto, lo que es una palanca clave para el éxito. El siguiente paso es desplegar y liderar la comunicación del proyecto, para traducir esta visión en acciones sobre el terreno.